"Los jóvenes no estamos en cualquiera. La juventud no está perdida. Nos dieron la oportunidad de participar y lo hicimos, discutiendo qué hacer para mejorar la educación". Con un discurso impecable, Joaquín Miramon, de Buenos Aires, pasó al frente para contar a los cuatro vientos algunas de las conclusiones que elaboraron con sus compañeros, en la última jornada del "Encuentro de estudiantes 2010".
Fueron dos días de trabajo intenso. Instalados en San Pedro de Colalao, más de 500 estudiantes secundarios de Tucumán y de Buenos Aires sacaron afuera sus problemas y discutieron propuestas para cambiar la educación. En el acto de cierre, con desfile y banda militare incluida en el patio de la Casa Histórica, depositaron en un cofre, que llamaron "Cápsula del tiempo", pequeños papeles con enormes sueños: cómo quieren que sea la educación en 2016.
"Hablamos y nos pusimos de acuerdo -prosiguió Joaquín- en que una educación mejor se va a sostener en dos pilares: en la inclusión y en la calidad. Pero ambas van juntas, porque de nada sirve que todos puedan estudiar, pero en un sistema educativo deficiente; como tampoco sirve una excelente educación para unos pocos".
Joaquín y Eduardo Navarro, de Concepción, fueron elegidos por sus compañeros para representarlos en el acto de cierre. "Volvimos a creer en el Estado. Nos dieron una esperanza porque confiaron en nosotros, nos pidieron nuestra opinión para mejorar la educación secundaria, que está tan desvalorizada. Y nos escucharon", le confesó el jovencito a LA GACETA.
"Que haya una orientación para salir mejor preparados para la facultad"; "que los estudiantes vayan a la escuela para educarse y no por un plan o salario, que son importantes, pero no son para toda la vida"; "que salgamos de la escuela con un oficio; "que se respeten las ideas de todos los estudiantes". Esas fueron algunas de las palabras que escribieron los chicos para la Cápsula que se abrirá dentro de seis años. 2016 tendrá la palabra.